Publicado en Búsqueda en enero del 2006
Cuando
hace cinco años Mujica llegó al Palacio Legislativo en motoneta para ocupar su
banca en el Senado y el policía de la puerta no lo quería dejar entrar por su
aspecto zaparrastroso, el pueblo lo adoró, y le ha sido fiel hasta ahora.Compré hace unos días el libro Pepe Coloquios porque quería conocer de primera mano lo que realmente había dicho el probable Presidente de
En
verdad lo más llamativo del libro es que se trata de una extraordinaria
autocrítica como jamás se había hecho desde adentro de la izquierda, escrita por uno de sus máximos dirigentes y en pleno período electoral.
Mujica
arremete con su lenguaje florido contra todos los temas tabúes de la izquierda:
el Estado paternalista, la burocracia sindical, los holgazanes de las oficinas
públicas, los curros de las ONGs, la tecnocracia, los gestores que medran con
la ignorancia, los seminarios en hoteles de lujo para hablar y hablar de los
pobres, la decrepitud del leninismo y la revolución cubana, etc.
Pero
quizás lo más importante de Pepe Coloquios es la transformación de un
revolucionario de los sesenta a un profundo
y convencido socialdemócrata. A
continuación se transcriben algunos párrafos selectos:
“Mi utopía tiene que ver con el socialismo. Es
lo otro, es el desarrollo de un frente, lo que se pueda, de carácter autogestionario. Que no
entre en la lucha sino que participe en la sociedad del mercado y que vaya
generando gente que no abdica del socialismo, que vive en una economía de
mercado y que lleva adelante proyectos generadores de riqueza, pero que no
entra en la explotación del hombre por el hombre. Así nomás.”
“Ya
no estamos en la discusión de las vías, en el camino, estamos tácitamente de
acuerdo, por eso somos frentistas.
Estamos apostando a transformaciones dentro de la democracia liberal, ¿no?
Estamos en eso, porque si no, somos una contradicción con patas”
“Por
qué estamos en eso? Porque tácitamente
creemos que hay una vía. Algunos piensan, con honradez, que el capitalismo se
puede ir mejorando, amortiguando sus contradicciones, está bien. Otros pensamos
que el capitalismo tiene que funcionar lo mejor posible y ayudar a enriquecer,
conceptualmente, cultural y científicamente, a la sociedad”.
“A
su vez, tratamos de crear, dentro de la
sociedad, espacios socialistas que vayan acumulando fuerza, pero no desatar un
cataclismo, sino contribuir también, por esa vía, a enriquecer la sociedad
desde el punto de vista material y cultural.”
“Yo soy socialista y creo en el socialismo
como una necesidad de sobrevivencia
de la humanidad, de culturas, pero no lo veo a través de un Estado que se
pone a construir el socialismo…. No puedo a esta altura separar
la idea del socialismo de la idea de
libertad. La idea del Estado construyendo tiene
inevitablemente, aunque no quiera,
un algo de autoritarismo determinante…….más bien veo el proceso socialista como una construcción paralela, competitiva y
emulativa, gradual, de la organización del trabajo u
otros caminos…”
“He
ido dejando por el camino algunas cosas…no se puede construir una sociedad mejor si previamente no construís una sociedad
rica, culta y con conocimiento….Construir
una sociedad rica, culta y con conocimiento no necesariamente
te va a llevar al socialismo, esa es otra historia. De ahí el papel de la política, que lo reivindico.”
“Creo que es lo que queda, el fenómeno
socialdemócrata, el grueso de la izquierda
del mundo más o menos rumbea todo por ahí. Al fin y al cabo, acá se presenta esa
cobardía intelectual, que asumimos. Todos los que fuimos jóvenes hace treinta, cuarenta años,
vivimos aquélla discusión: reformismo, revolución, todo lo demás. Resulta que las
revoluciones en general se fueron al carajo, no quedó ni ceniza. Con la reforma no
construyeron ningún país excepcional. Ahora: en
general se come mejor y se duerme mejor en donde hicieron reforma. Para los que abrazamos el
credo revolucionario no es muy placentero decir esto, pero es la discusión que tenemos con
Lula. Lula dice: sí, sí, pero hay cincuenta millones
de tipos que viven mucho mejor. ¿Eso es una revolución? Sí, en los hechos,
sí. Para el que no comía, seguro que es una revolución.”
“Todo
está en el concepto que tenemos de revolución. Ahora, de lo que yo no puedo abdicar en mi
credo interno es de la visión socialista y estoy lejos de tragarme la pastilla de
que el capitalismo puede ser más tierno. No, el capitalismo es como es y chau,
me parece. Está basado en una concepción del hombre
dirigido y del hombre manejado, sencillamente. Por ahora ha tenido más éxito económico, está bien, es
así. Pero pienso que el hombre tiene potencialidad para construir una cosa un poco
mejor y que es posible.”
“…creo que hay mucho para trabajar en el campo de las ciencias, pero la política
que venga tiene que tener una base
mucho más científica del punto de vista
antropológico, en la preocupación de lo que es el hombre. Nosotros le dimos
demasiada importancia a lo que vino después: las clases sociales; pero no le dimos importancia al
hombre. Entonces, ciertas categorías que existen y que las transformamos en abstracciones, las
transformamos en la médula de nuestro análisis,
pero no tuvimos en cuenta al actor. Las clases sociales son producto de la especialización del trabajo
y todo lo que viene después, pero no resuelve el problema de la criatura. No da
respuesta, no ilumina.”
“Nosotros
vimos el fin de la Unión Soviética ,
la construcción de la esperanza,
de la alternativa; vimos cómo murió. Porque yo en mi fuero interno sigo siendo
socialista, no tengo claro por dónde va a sacar la cabeza el pato, esa es otra cosa, y no me como
la pastilla de la década del sesenta ni nada de eso, pero mirá cómo vinimos a morir .”
Después de leer Pepe Coloquios pienso que la
publicación fue absolutamente deliberada, y que el Pepe puede o quiere pasar a la historia como el gran reformador ideológico de la
izquierda, sabiendo que si bien desde la Presidencia
tiene una muy buena tribuna para
difundir sus ideas, será poco lo que pueda hacer como jefe del Ejecutivo.



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