jueves, 2 de abril de 2015

LEY DE MEDIOS


           
                
            Me parece bien que la Ley de Medios le quite algo de poder al monopolio de canales privados que autorizó el Gobierno en los noventa, pero hoy me quiero referir al artículo del proyecto que prohibe o desalienta la difusión del esoterismo, y que no ha sido tratado con la debida seriedad por los medios. En la reglamentación de este artículo, tendrán que prohibirse, a modo de ejemplo, la astrología, el tarot, la geomancia, la literatura New Age, el I Ching, las velas, los perfumes e inciensos, el budismo zen, el vudú, el candomblé, el yoga , los mantras, las recetas vegetarianas, las pulseras de cobre, el reiki, la Cábala, los ángeles, San Cono, la Santísima Trinidad,  el palacio Pittamiglio, la alquimia y el misticismo, Gurdjieff y Madame Blavatzky, las pinturas de Kandinsky, Malevich, Mondrian, Arp y Pollock, las catedrales góticas y los libros del diputado Amado. 

Para su aplicación efectiva habrá que crear una nueva oficina integrada por técnicos especializados en esoterismo, quienes deberán  recorrer el país en busca de prácticas ocultistas, distinguir un mandala de Agó Páez de uno de Carl Jung, o distinguir una amatista cargada de energía de una para turistas, o un pucho de marihuana ceremonial de un pucho para drogarse, y luego aplicar las sanciones correspondientes. Habrá que formar jueces especializados en esoterismo, construir o rentar oficinas y automóviles  en cada Departamento, contratar asesores, administrativos, choferes, pasantes, becarios y ONGS de confianza, así como préstamos puente del BID para ayudarnos a armar la DINALUCES (Dirección Nacional de Lucha Contra el Esoterismo). Se estiman en unos quinientos los empleados públicos nuevos necesarios para la aplicación eficaz y eficiente de la Ley.   A mil dólares por empleado y por mes, más otro tanto de luz, agua, internet, fotocopias, computadoras, oficinas, automóviles, viáticos, escritorios y café, son  doce millones  de dólares por año. 

Pero las mismas oficinas que se encarguen de controlar el esoterismo, podrían controlar también el contenido de los programas de televisión en todo el país (porcentajes de identidad nacional, porcentajes de producción uruguaya, porcentajes de productores independientes) previsto en otros artículos de la Ley de Medios,  y además gestionar las plantaciones de marihuana, la lista de consumidores, farmacias intermediarias y demás rubros enumerados en la ley de legalización de la Marihuana. Fusionando en un mismo organismo de Asuntos Mágicos, la identidad nacional, el esoterismo y la marihuana, se podrían ahorrar valiosos recursos del Estado y canalizarlos a la reposición de vidrios rotos en escuelas, hospitales, cárceles y juzgados.

 13 de setiembre de 2013

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