Me parece bien que la Ley de Medios
le quite algo de poder al monopolio de canales privados que autorizó el
Gobierno en los noventa, pero hoy me quiero referir al artículo del proyecto
que prohibe o desalienta la difusión del esoterismo, y que no ha sido tratado
con la debida seriedad por los medios. En la reglamentación de este artículo, tendrán
que prohibirse, a modo de ejemplo, la astrología, el tarot, la geomancia, la
literatura New Age, el I Ching, las velas, los perfumes e inciensos, el budismo
zen, el vudú, el candomblé, el yoga , los mantras, las recetas vegetarianas,
las pulseras de cobre, el reiki, la Cábala, los ángeles, San Cono, la Santísima
Trinidad, el palacio Pittamiglio, la alquimia
y el misticismo, Gurdjieff y Madame Blavatzky, las pinturas de Kandinsky,
Malevich, Mondrian, Arp y Pollock, las catedrales góticas y los libros del diputado
Amado.
Para su aplicación efectiva habrá que crear una nueva oficina integrada por técnicos especializados en esoterismo, quienes deberán recorrer el país en busca de prácticas ocultistas, distinguir un mandala de Agó Páez de uno de Carl Jung, o distinguir una amatista cargada de energía de una para turistas, o un pucho de marihuana ceremonial de un pucho para drogarse, y luego aplicar las sanciones correspondientes. Habrá que formar jueces especializados en esoterismo, construir o rentar oficinas y automóviles en cada Departamento, contratar asesores, administrativos, choferes, pasantes, becarios y ONGS de confianza, así como préstamos puente del BID para ayudarnos a armar la DINALUCES (Dirección Nacional de Lucha Contra el Esoterismo). Se estiman en unos quinientos los empleados públicos nuevos necesarios para la aplicación eficaz y eficiente de la Ley. A mil dólares por empleado y por mes, más otro tanto de luz, agua, internet, fotocopias, computadoras, oficinas, automóviles, viáticos, escritorios y café, son doce millones de dólares por año.
Pero las mismas oficinas que se encarguen de controlar el esoterismo, podrían controlar también el contenido de los programas de televisión en todo el país (porcentajes de identidad nacional, porcentajes de producción uruguaya, porcentajes de productores independientes) previsto en otros artículos de la Ley de Medios, y además gestionar las plantaciones de marihuana, la lista de consumidores, farmacias intermediarias y demás rubros enumerados en la ley de legalización de la Marihuana. Fusionando en un mismo organismo de Asuntos Mágicos, la identidad nacional, el esoterismo y la marihuana, se podrían ahorrar valiosos recursos del Estado y canalizarlos a la reposición de vidrios rotos en escuelas, hospitales, cárceles y juzgados.
Para su aplicación efectiva habrá que crear una nueva oficina integrada por técnicos especializados en esoterismo, quienes deberán recorrer el país en busca de prácticas ocultistas, distinguir un mandala de Agó Páez de uno de Carl Jung, o distinguir una amatista cargada de energía de una para turistas, o un pucho de marihuana ceremonial de un pucho para drogarse, y luego aplicar las sanciones correspondientes. Habrá que formar jueces especializados en esoterismo, construir o rentar oficinas y automóviles en cada Departamento, contratar asesores, administrativos, choferes, pasantes, becarios y ONGS de confianza, así como préstamos puente del BID para ayudarnos a armar la DINALUCES (Dirección Nacional de Lucha Contra el Esoterismo). Se estiman en unos quinientos los empleados públicos nuevos necesarios para la aplicación eficaz y eficiente de la Ley. A mil dólares por empleado y por mes, más otro tanto de luz, agua, internet, fotocopias, computadoras, oficinas, automóviles, viáticos, escritorios y café, son doce millones de dólares por año.
Pero las mismas oficinas que se encarguen de controlar el esoterismo, podrían controlar también el contenido de los programas de televisión en todo el país (porcentajes de identidad nacional, porcentajes de producción uruguaya, porcentajes de productores independientes) previsto en otros artículos de la Ley de Medios, y además gestionar las plantaciones de marihuana, la lista de consumidores, farmacias intermediarias y demás rubros enumerados en la ley de legalización de la Marihuana. Fusionando en un mismo organismo de Asuntos Mágicos, la identidad nacional, el esoterismo y la marihuana, se podrían ahorrar valiosos recursos del Estado y canalizarlos a la reposición de vidrios rotos en escuelas, hospitales, cárceles y juzgados.
13 de setiembre de 2013



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