Hace un
tiempo Brecha convocó a una discusión sobre el papel que hoy en día ocupa
un intelectual.
Creo que un
intelectual puede ser un escritor, un filósofo, un artista, un científico, un
sociólogo o de cualquier otra profesión; puede limitarse a interpretar el mundo
o expresar sus reflexiones públicamente, con la intención de cambiar o no la
sociedad o el estado de las cosas.
Puede ser
de derecha o de izquierda, liberal, socialdemócrata o comunista, católico,
ateo, agnóstico o musulmán, pero para
ser un intelectual tiene que dedicar la mayor parte de su tiempo y sus energías
a reflexionar sobre la condición humana.
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| héctor lescano |
Lo que
causa controversia es la llamada función del intelectual, es decir lo que
algunos sectores de la sociedad exigen de él, en relación a la política, la
religión, los derechos humanos y la interpretación del mundo: unos exigen que
sea un crítico sistemático del poder, cualquiera que sea el signo del poder de
turno. Otros, que salga de la pureza de la torre de marfil y se
comprometa con las diversas luchas sociales, tomando partido, eligiendo bandos,
ocupando puestos de poder: lo que se
llama el intelectual orgánico.
Es
significativo ver que el artículo de Brecha se ilustra con una caricatura de Ombú, donde están representados cuatro intelectuales: Sócrates,
lejano y sistemático crítico del poder griego, y tres comunistas de la era
moderna: Marx, Gramsci y Peloduro .
Desde la imagen ya quedan
excluídos los intelectuales no marxistas:
Octavio Paz, Carlos Vaz Ferreira, Vargas Llosa, Sanguinetti, Revel, Popper, Rodolfo Fattoruso, etc.
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| fermín hontou (ombú) |
La creencia
de que la intelectualidad es hegemonía
de la izquierda es corroborada por Constanza
Moreira, quien reprocha a los intelectuales de las ciencias sociales no
haber sabido descubrir las virtudes de Hugo Chavez a fines de los noventa.
Carlos
Maggi, que participa del debate, esta
vez no aporta nada sobre el tema, pero Héctor Lescano pone el dedo en la llaga
cuando atribuye la decadencia del intelectual latinoamericano a su incapacidad
para reconocer el fracaso del marxismo, sobre todo después de la estrepitosa caída
del muro de Berlín en 1989.
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| constanza moreira |
Es tan
enorme la sombra que todavía echa sobre los intelectuales el Manifiesto
Comunista de 1848, que después que en la propia Europa los famosos filósofos
franceses y alemanes posmodernos (Habermas, Adorno, Barthes, Foucault,
Baudrillard, Lyotard, Deleuze, Bourdieu, Jameson, etc.) se enfrascaran en
deliciosas discusiones sobre el fin de las utopías, las maldades del
capitalismo y la sociedad del consumo, no han aparecido intelectuales de
prestigio desde la izquierda, que hayan asumido la crítica del marxismo
leninismo y todo su paquete de creencias derrotadas por la realidad.
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| carlos maggi |
Creo que
aquellos filósofos europeos inventaron
la posmodernidad para negarle al liberalismo toda posibilidad de progreso; si el socialismo no puede conducir la humanidad a un brillante
porvenir, tampoco podrá la democracia liberal capitalista. Prefirieron sumir a
la filosofía política en una nube de incertidumbres antes que reconocer que el
progreso no podía ser marxista.
¡Qué linda
tesis para desarrollar! ¿Alguien me
ayuda?




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