El mundo de las artes visuales
(dibujo, pintura, escultura, fotografía, y otros nuevos lenguajes) se divide en
dos grandes submundos: el del arte
comercial y el del arte culto.
El arte comercial es el que predomina en buena parte de las Galerías de Arte privadas, y está constituido por el conjunto de obras realistas o figurativas dedicadas a reproducir las apariencias más o menos miméticas de objetos agradables, bellos o sentimentales, tales como puestas de sol, flores, paisajes marinos, gauchos y escenas camperas, danzas de tango o abstracciones banales derivadas de la imaginería torresgarciana. En el arte comercial el objetivo de la obra es principalmente decorativo: complacer el gusto dominante y vender la obra como una mercancía de consumo adecuada al color de las paredes y los muebles.

En cambio, por definición, el arte culto, antes llamado de vanguardia, está hecho por intelectuales (gente que reflexiona sobre la condición humana), es difícil de interpretar, hermético, muy especializado, e inextricable para quien no domina la historia del arte, ni domina los códigos, convenciones y sobreentendidos que manejan los miembros de su reducido grupo de cultores, generalmente artistas jóvenes en el entorno de los treinta y cinco años, de izquierda y/o políticamente correctos.
El arte comercial es el que predomina en buena parte de las Galerías de Arte privadas, y está constituido por el conjunto de obras realistas o figurativas dedicadas a reproducir las apariencias más o menos miméticas de objetos agradables, bellos o sentimentales, tales como puestas de sol, flores, paisajes marinos, gauchos y escenas camperas, danzas de tango o abstracciones banales derivadas de la imaginería torresgarciana. En el arte comercial el objetivo de la obra es principalmente decorativo: complacer el gusto dominante y vender la obra como una mercancía de consumo adecuada al color de las paredes y los muebles.

En cambio, por definición, el arte culto, antes llamado de vanguardia, está hecho por intelectuales (gente que reflexiona sobre la condición humana), es difícil de interpretar, hermético, muy especializado, e inextricable para quien no domina la historia del arte, ni domina los códigos, convenciones y sobreentendidos que manejan los miembros de su reducido grupo de cultores, generalmente artistas jóvenes en el entorno de los treinta y cinco años, de izquierda y/o políticamente correctos.
En el sofisticado circuito del arte
culto se considera que una obra debe poseer sin falta un fuerte componente
crítico. Toda obra culta supone una
crítica hacia algo anterior contra lo cual el artista se rebela. La crítica
puede estar dirigida hacia afuera del arte, al sistema social y político, o
puede estar dirigida hacia adentro, hacia el propio lenguaje artístico, o hacia
ambos. El arte culto alude a la condición humana: el dolor, el misterio de la
vida y la muerte y los temas favoritos
de la crítica ya no son tanto la pobreza, la lucha de clases o la guerra, sino
los que se derivan de los movimentos sociales de la posmodernidad, como la
ecología, el feminismo y los derechos humanos.
La crítica al lenguaje artístico se
traduce en el ataque a la pintura de caballete y la escultura tradicional, y propone
la expansión del campo del arte a través del uso de medios alternativos
como el video, la fotografía, la informática, el cuerpo, el concepto, la
instalación, la perfomance, el comic, el graffitti, y otros lenguajes no convencionales.
Así por ejemplo una típica muestra de arte
culto de las últimas décadas puede estar protagonizada por:un montón de basura
en el medio de la sala, un paño higiénico con sangre o vello púbico pegado en
las paredes, y fotos carnet de uno o varios desaparecidos durante la dictadura
militar. Las tres piezas dirigen su crítica al deterioro del medio ambiente, a
la condición femenina, a la vulneración de los derechos humanos, y a su vez
atacan al óleo sobre tela, la escultura
tradicional y la fotografía “artística”.
La mayoría de los artistas nos
enfrentamos, al principio de nuestras carreras, o permanentemente, al dilema de
a cual de los submundos del arte queremos pertenecer: el del prestigio, la
posteridad, la gloria, y eventualmente a largo plazo el dinero que paga el arte
culto, o el éxito inmediato del mercado,
las ventas masivas y el dinero fácil del arte comercial; a veces nuestros
héroes son aquéllos que hacen arte para sí mismos y no piensan en nada de esto.
Publicado en Arte y Diseño en el 2006
aprox.

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