martes, 31 de marzo de 2015

APUNTES SOBRE POPULISMO


            La expresión “populismo” tuvo y tiene connotaciones peyorativas desde que los partidos políticos marxistas, en la primera mitad del siglo XX, calificaron así a los regímenes que instauraban medidas populares pero sin conmover el poder de la burguesía capitalista.
            En la segunda mitad del siglo XX el sentido peyorativo se invierte, y son los sectores privilegiados los que califican como populistas a los movimientos  o partidos políticos que impulsan medidas para ganar apoyo mayoritario,  tales como la distribución de la riqueza,  los aumentos de salarios, etc,  pero que no  consideran posibles consecuencias negativas como inflación, aumento de la deuda externa, etc.
            El movimiento populista y/o las medidas que imparte pueden ser de izquierda o derecha, democráticas o autoritarias. Las medidas populistas pueden ser de beneficio inmediato en el corto plazo, pero generalmente insustentables y destinadas al fracaso en el largo plazo.



            En su versión democrática de acceso al poder por elecciones, el populismo maximiza y defiende el interés de los ciudadanos comunes a través de reformas, y no por la vía revolucionaria. Por ello el populismo de izquierda se ha manifestado con más frecuencia en las últimas décadas, ya que a partir de 1989 la revolución comunista  es cada vez más improbable o difícil de implementar.   
            Se podría definir como populista toda medida  que beneficia a un sector vulnerable de la sociedad, en aparente detrimento de otro sector más privilegiado. El populismo, al promover leyes especiales para grupos especiales,  se aleja del modelo liberal clásico, cuya premisa principal es la de que todos nacen con las mismas posibilidades de estudiar y esforzarse para triunfar en la sociedad, y por lo tanto la ley debe ser igual para todos.
            El populismo se apoya en la convicción de que el régimen liberal ortodoxo beneficia sobre todo a las empresas y  no logra que la riqueza generada por ellas salpique hacia abajo  (trickle down) en beneficio de las mayorías trabajadoras.
            Mantiene el sistema capitalista pero establece leyes especiales para que la riqueza generada por la clase empresarial llegue a manos de sectores especialmente vulnerables  mediante subsidios, transferencias, control de precios,  tarifas, controles de cambio y otras medidas de aceptación popular.
            El gobierno populista a veces protege a los empresarios que son sus amigos que colaboran con donaciones, y presiona y extorsiona a las empresas enemigas.


TRUFAS, AUTOMOVILES Y PIANOS.                      
publicado en Búsqueda 13/3/14 
                                                
            El presente paper tiene por objeto demostrar por el absurdo que las  experiencias socialistas previas al chavismo venezolano (Rusia, China, Vietnam, Cuba) fracasaron por no haber cumplido a cabalidad con los preceptos establecidos por Marx y Engels entre 1848 
(Manifiesto Comunista) y 1871 (Comuna de París).            
            La metodología empleada para confeccionar este paper consiste  en transcribir casi literalmente,   comentarios de Vladimir Lenin de su famoso folleto de agosto de 1917, “El Estado y la Revolución” sobre textos de Marx y Engels del período citado.
            Comenzaremos el estudio con una carta de Marx a Weydemeyer,  del año 1852,  citada por Lenin,  en la que el filósofo alemán expresa:  “ lo que yo aporté fue demostrar:
            1º Que la existencia de clases sociales va unida a determinadas fases históricas de                  desarrollo de la producción.
            2º Que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado.
            3º Que esa misma dictadura es el tránsito a la abolición de todas las clases, hacia                      una sociedad sin clases”.
            El primer punto es conocido: un pasado idílico de comunismo primitivo  de cazadores y recolectores, luego la apropiación  de excedentes por algunos, la división del trabajo,  la aparición del gobierno como instrumento de dominación de una clase sobre otra,  la esclavitud, el feudalismo, el vasallaje y la servidumbre, la revolución burguesa contra la nobleza, la aparición del trabajo asalariado en el capitalismo,  y finalmente la revolución proletaria contra la burguesía,  revolución que terminaría para siempre con la lucha de clases y el Estado.
            El segundo punto es también conocido. Millones de obreros y campesinos derrocan a un puñado de burgueses explotadores. La primera tarea de la revolución obrera será la conquista de la democracia y la transformación del proletariado en clase dominante  para ir arrancando a la burguesía todo el capital,  y centralizando todos los medios de producción en el Estado proletario organizado como clase.
            Para desmantelar el poder de la burguesía  se debe terminar con el Parlamento (reunión de charlatanes), la Prensa (vendida a los capitalistas) y el Poder Judicial (independiente solo en apariencia). Los jueces deberán ser elegidos públicamente y serán responsables y revocables.            
            La sustitución del Estado Burgués por el Estado Proletario será imposible sin una revolución violenta.  Un partido obrero, vanguardia del proletariado, deberá tomar el poder y conducir a todo el pueblo al socialismo.  
            Las recomendaciones de Marx y Engels  para el tercer punto, la etapa de la dictadura del proletariado, y comentadas por Lenin,  no son tan conocidas o han sido piadosamente olvidadas:
            No se puede transitar hacia el socialismo, hacia la sociedad sin clases, sin romper la máquina burocrático-militar del Estado:  sustituir el ejército permanente por el pueblo armado y  suprimir la burocracia enquistada en el poder durante siglos.
            Toda la población debe ejercer las funciones del gobierno, que se reducirán a simples operaciones de registro, contabilidad y control.  Todos los  funcionarios públicos serán reducidos a ser simples ejecutores de las  directivas del pueblo armado.      Todos los funcionarios públicos sin excepción tendrán completa elegibilidad y amovilidad en cualquier momento. Todos se  turnarán en  las funciones de gobierno para que todo el pueblo pueda participar.
            Todos los sueldos se reducirán al salario corriente de un obrero.  La reducción del sueldo al salario corriente de un obrero permitirá unificar los intereses de obreros y campesinos y conducir al socialismo, y en última instancia a la abolición de las clases y la existencia del Estado.
            Durante la dictadura del proletariado, (la etapa socialista como Marx y Engels llaman a la primer etapa de la revolución), además de liquidar a la burguesía como clase   habrá que educar al pueblo en hábitos de trabajo (el que no trabaja no come), encarrilar vagos y delincuentes, y lo más importante referido al trabajo, exigir a cada quién según sus capacidades. Para cada trabajador se llevará un control de horas trabajadas o bienes producidos, lo que generará un crédito para cambiar por productos en los almacenes del Estado.
            En la segunda etapa de la revolución, el comunismo propiamente dicho, las clases sociales habrán desaparecido, el Estado, como aparato de dominación de una clase sobre otra, se habrá extinguido, toda la sociedad será una sola oficina y una sola fábrica, con igual trabajo y salario igual.  Habrá asociaciones de productores libres, cooperativas agrarias, consejos municipales y de fábrica, comunas en diversos niveles y los hombres estarán tan habituados a las reglas de convivencia que trabajarán voluntariamente según sus capacidades. La sociedad no regulará la cantidad de productos que cada cual recibe. Todo hombre podrá tomar libremente lo que cumpla con sus necesidades.
            Lenin, no sin razón, se enojó bastante con aquéllos que se burlaron  diciendo que los socialistas prometían  a todos el derecho a obtener, sin el menor control del trabajo rendido, la cantidad que desearan de trufas, automóviles y pianos.










           

           
           



lunes, 30 de marzo de 2015

APUNTES SOBRE LA YIHAD ISLÁMICA


NOTA PRELIMINAR.
El asesinato de los caricaturistas franceses y la decapitación filmada de periodistas americanos, europeos  y japoneses puso dramáticamente en primera plana mundial el terrorismo islámico. La Guerra Santa ya había comenzado en el 2001 con la caída de las Torres Gemelas, pero  mucha gente la miraba de afuera como un lío particular entre musulmanes y norteamericanos. Hoy la escala global del conflicto exige por lo menos entender las complejas raíces de lo que está pasando. Se presenta un glosario, basado en diversas fuentes de Internet, y en dos libros: The Religions of Man, de Huston Smith, profesor de filosofía del MIT, editorial Harper y Row, 1965, y La Crisis del Islam, de Bernard Lewis, profesor de Princeton, Ediciones B y Random House, 2003.

GLOSARIO
Islam. Es una de las tres grandes religiones monoteístas, basada en el libro sagrado el Corán, y en Mahoma como su profeta. Fundada en siglo VI, también es la civilización que creció al amparo de esa religión, y abarca de Marruecos a Indonesia, de Kazajstán a Senegal, y tiene 1500 millones de creyentes.
El Corán. Libro sagrado del Islam que tiene la palabra de Dios, revelada al profeta Mahoma a través del Arcángel Gabriel.

Pilares del Islam. Son los cinco principios fundamentales sobre los que se basa la religión islámica: profesión de fe, la oración, la limosna, el ayuno, y la peregrinación a la Meca.
Profesión de fe. “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta”.
El Corán reconoce la Torah y el Evangelio como libros sagrados , a Abraham, Moisés, Juan Bautista y Cristo como grandes profetas, pero Mahoma es el último y verdadero mensajero de Dios.
Mahoma. El Profeta, recibió el último mensaje de Dios, el Corán, en las primeras décadas del siglo VII de la era cristiana, fundó y gobernó el primer Estado Islámico, comandó sus ejércitos y administró justicia.
Califato. Jefatura religiosa y política del Estado Islámico, ejercida por Mahoma y sucesores (califas). Dios es el jefe supremo del Estado Islámico, Mahoma y los califas son sus regentes
El Hiyaz. Parte occidental de la península arábiga, sobre el Mar Rojo, donde se asientan Medina y La Meca, las dos ciudades santas de la región que gobernó Mahoma.


Hégira. Emigración de Mahoma y sus seguidores en el año 622, desde La Meca (donde fue perseguido por la oligarquía pagana) a Medina, donde fue bien recibido y gobernó durante varios años. En el 630 conquistó la Meca.
Suníes y chiítas. A la muerte de Mahoma se produjo una disputa sobre sus sucesores en el liderazgo (califas). Persisten hoy serias diferencias doctrinarias y  disputas por el mando político del Islam: suníes liderados por Arabia Saudita (árabes)  y chiítas liderados por Irán (persas), las dos potencias petroleras.


Apóstatas. Gobernantes locales o ciudadanos que abrazaron y conocieron la ley sagrada pero adoptaron leyes y costumbres de los infieles. En tiempos de defensa del Islam, para ellos no hay perdón humano, deben ser condenados a muerte.
Infieles. Extranjeros que tienen otras religiones (cristianos, judíos, etc.) y que dominan o habitan el mundo no islámico. En tiempos de defensa del Islam pueden ser esclavizados, y confiscadas sus propiedades.
Yihad. Esfuerzo en el camino de Dios. Hacer reinar los derechos de Dios. En tiempos actuales, lucha armada en defensa o el fomento del poder islámico, guerra santa contra los apóstatas e infieles.


Sharia. Ley islámica. Código detallado de conducta, criterios de moral que rige todos los aspectos de la vida diaria. Es ley en Estados Islámicos, como Pakistán, Afganistán, Irán, Arabia Saudita.
Imperio musulmán. En el siglo VII el islamismo se expandió rápidamente por Siria, Palestina, Egipto, el norte de áfrica, y más tarde al sur de España, Portugal e Italia.
Imperio otomano. En el siglo XIV tribus de origen turco mongol invaden la India y Medio Oriente, conquistan Bizancio, se convierten al Islam y  en dirigentes del sultanato otomano, el ex imperio musulmán.


Imperialismo europeo. La Ilustración, el espíritu crítico, la separación de la Iglesia y el Estado, la ciencia, la industrialización, el dominio de los mares, las sociedades anónimas, el comercio, permitieron el desarrollo acelerado de las potencias europeas frente al estancamiento de la civilización musulmana. En el siglo XIX el dominio anglofrancés comenzó con Argelia, Egipto, Túnez, Marruecos. En la primera guerra mundial cayó definitivamente el Imperio Otomano. El Creciente Fértil se repartió entre Francia e Inglaterra (Siria, Irak, Palestina). Bajo el paraguas institucional de Naciones Unidas, se creó el Estado de Israel en 1948, que los musulmanes vivieron como una tragedia.
Imperialismo norteamericano. Considerado el enemigo irreconciliable del Islam, principal obstáculo para el restablecimiento de la Ley de Dios. Identificado como Satán  por su poder de seducción,  es visto como líder de Occidente en conducir conciencias débiles hacia el depravado modo de vida americano
Las primeras extracciones de petróleo en Arabia Saudita en la década del 30 simbolizaron el creciente poderío de Estados Unidos en la región. Fue decisivo en la defensa del Estado de Israel en varias guerras contra sus vecinos árabes. Participó en el derrocamiento de Mosadegh en Iran en 1953 por haber nacionalizado las compañías petroleras. Apoyó a Al Qaeda y los talibanes en Afganistan contra las tropas rusas en 1979 y luego los derrocó. Invadió Irak para defender a Kuwait de la agresión irakí en 1991. Invadió Irak por segunda vez para derrocar a Sadam Hussein, pretextando armas de destrucción masiva inexistentes, y en venganza por la caída de las Torres Gemelas. La presencia permanente de tropas americanas en Arabia Saudita y en Irak,  tierras sagradas del Islam,  es un agravio intolerable para Al Qaeda y otros movimientos radicales.  La actual guerra de Yemen entre suníes de Arabia Saudita y chiítas vinculados a Irán, complica aun más la errática política de alianzas de Estados Unidos.


Fundamentalismo islámico. Interpretación literal, militante y violenta de la religión, o de algunos versículos del Corán o dichos o acciones de Mahoma. Rechazo a la modernidad, deseo de retorno a la pureza islámica del siglo VII.
Wahabismo. Movimiento radical, violento surgido en el siglo XVIII en Arabia Saudita. Particularmente feroz con los modernizadores locales que degradaban el legado del Profeta, mataban hombres, mujeres y niños, quemaban libros y decapitaban a sus autores. El wahabismo pervive aun en movimientos yihadistas contemporáneos: Al Qaeda (Arabia saudita), Hermanos Musulmanes (Egipto), Talibán (Afganistán), Hezbolah (Líbano) Hamas (Palestina), Boko Haran (Nigeria) e ISIS o Estado Islámico (Irak).
Al Qaeda. Movimiento yihadista dirigido por Osama Bin Laden, responsable del derribo de las Torres Gemelas. En 1998 organizó el Frente Islámico para la Yihad contra los Judíos y los Cruzados, cuya Declaración de Principios establecía: “Es un deber de todo musulmán en el mundo matar a los americanos y sus aliados, civiles o militares, en cualquier país donde sea posible.”


Hermanos musulmanes. Organización política ultraconservadora basada en el Islam, nacida en Egipto en 1928, con amplio arraigo en sectores populares  mediante activas redes de servicios sociales y participación en elecciones, con ramificaciones en Palestina (Hamas), Libia, Jordania, Sudán.
Talibán. Militantes ultraconservadores del Islam, del sur de Afganistán con bases en Pakistán.
Hezbolah. Grupo militante de origen chiita que opera en el Líbano, fundado por el régimen iraní del Ayatolah Jomeini .Participó en la guerra con Israel por el control del sur de Líbano.
Hamas. Versión palestina de los hermanos musulmanes, persigue la eliminación del Estado de Israel, se ha enfrentado con el Estado Judío varias veces, arrojando misiles hacia Haifa, Telaviv y pueblos pequeños, y construyendo túneles fronterizos para pequeños ataques de menor escala (conflicto 2014).
Boko Haram. Organización islámica del norte de Nigeria, pretende extender la ley islámica (sharia) al resto de Nigeria, de fe cristiana, mediante métodos violentos, secuestro de adolescentes.


ISIS. Grupo islámico yihadista suní, asentado en territorios de Siria e Irak aprovechando el vacío de poder dejado por la guerra civil siria y el derrocamiento de Hussein en Irak y de Khadafi en Libia. Se autoproclama  Estado Islámico, impone la Sharia hasta sus extremos, declara la guerra a Occidente y rivales regionales, ejecuta públicamente periodistas extranjeros, recluta soldados en las ciudades europeas. Ha suscitado la formación en su contra de una coalición de países occidentales y árabes  moderados.


Inmigración. Cuando las potencias occidentales  se retiraron de sus territorios coloniales, adoptaron políticas de inmigración favorables a los nativos independizados, así como a sus familiares y descendientes, y dotados de todos los derechos ciudadanos. Sumados a la numerosa inmigración ilegal, los musulmanes de Africa y Medio Oriente constituyeron una minoría muy importante en las ciudades europeas, que dio lugar a reacciones consideradas xenófobas.
Choque de culturas. La política de inmigración  no dio los resultados de integración esperados.Los musulmanes llegados a Europa o nacidos allí no se adaptaron a la cultura europea, no aprendieron el idioma, no incorporaron sus valores liberales y democráticos, impusieron la ley islámica en los barrios donde se aposentaron, construyeron mezquitas desde donde predicaron el Corán y sus interpretaciones más radicales y violentas, obligaron a las mujeres a usar la burka y a ocupar un lugar de sometimiento. Fueron discriminados, no consiguieron buenos empleos, crecieron en frustración y resentimiento, fueron candidatos ideales para incorporarse al ISIS o Estado Islámico. Muchos musulmanes más ricos, provenientes de sectores acomodados, que lograron estudiar en grandes universidades europeas y americanas, en lugar de adoptar las mejores costumbres seculares de modernización y laicidad, tolerancia y espíritu crítico, aborrecieron el libertinaje, la degeneración de las costumbres, y el rol de las mujeres emancipadas del poder patriarcal.

Primavera Arabe. Seguidilla  de protestas masivas y rebeliones civiles contra regímenes autoritarios, a partir del 2011, en procura de reformas democráticas, políticas y sociales que provocaron la caída de gobiernos en Libia, Egipto, Túnez, Yemen y una grave guerra civil en Siria..

Isis contra todos.  En el 2015 Isis ataca en varios países de Occidente y a Rusia. USA dirige una coalición de dichos países para bombardear objetivos estratégicos en los territorios de Siria e Irak gobernados por los terroristas. Obama solicita a los musulmanes de todo el mundo que condenen explícitamente al terrorismo, y solicita a países árabes musulmanes que integren la coalición militar contra ISIS.










jueves, 19 de marzo de 2015

MADURO Y SENDIC

                       publicado en Búsqueda el 19/03/15 en cartas de los lectores

            Cuando Fidel Castro se proclamó marxista  leninista en 1961 dijo que las ideologías eran como un cristal de colores a través del cual uno mira la realidad. Nada más cierto: ese año cientos de estudiantes veinteañeros nos anotamos como voluntarios  para ir a pelear contra el Imperio si ocurría una invasión de marines a gran escala.


            Las ideologías son como las religiones, tienen un sistema de creencias, textos sagrados, profetas y mártires, y una inquebrantable fe en un futuro milenario de redención. Pero hoy en día ideologías propiamente dichas hay solamente dos: el marxismo con su fe inquebrantable en las virtudes redentoras del Proletariado, y el liberalismo con su fe inquebrantable en las bondades  del Mercado. Ninguna de las dos existe en estado puro. Es probable que la Socialdemocracia sea una tercer  ideología o quizás un mix de las otras dos, pero carece del glamour arrebatador que tienen la derecha y la izquierda netas. No pertenecer a ninguna de las dos es como ser hincha de Central Español en la Amsterdam en un día de clásico Nacional y Peñarol. Los que hemos tratado de desembarazarnos de ideologías y pensar libremente,  creemos que ninguna es capaz de resolver por sí sola los problemas de la sociedad actual. En materia de educación, a la derecha liberal solo se le ocurre repartir “vouchers” para que los niños pobres vayan a las escuelas de los ricos. A la izquierda marxista solo se le ocurre aumentar el presupuesto para seguir con la misma cantilena anticapitalista. En materia de derechos humanos la izquierda sudamericana liderada por Venezuela sueña con arrasar con la prensa liberal, el Poder Judicial independiente y un Parlamento arisco.  La gran potencia del norte, líder de la ideología liberal, tortura presos políticos en cárceles foráneas, arroja bombas aquí y allá sin ton ni son, y además pontifica sobre  los derechos humanos para el mundo entero.


            Los que tratamos de ver la realidad sin lentes de colores, le hemos advertido desde hace años a nuestros ex compañeros de ruta, que el compañero Chávez era tan peligroso como un elefante en una cristalería, y que su heredero era como un mono con metralleta. No hicieron caso, claro, siguieron embobados con el chavismo, pues así funcionan las ideologías, y hoy se sorprenden porque el inefable Maduro califica de cobarde y adulador de los Estados Unidos a  Sendic,  solamente por decir que carecía de pruebas sobre la intervención yanqui en los asuntos de Venezuela.  Si Maduro trata así al vicepresidente de un país amigo, no quiero pensar en cómo trata a los presos políticos y opositores que quieren sacarle la metralleta.
            Lo que me impide hoy anotarme para ir a defender a Venezuela de una invasión yanqui (más que la artrosis), es una larga y dolorosa experiencia en líderes providenciales,  utopías totalitarias e ideologías  del progreso.            


 Daniel Heide,